Verdaderos
héroes en la retórica de Felipe Calderón, decenas de policías federales que
desaparecieron en su guerra contra el narcotráfico (hay quien calcula que son
más de una centena) no merecen de sus jefes la menor atención. Las madres de
las víctimas que, desesperadas, buscan a sus hijos, suelen ser desdeñadas por
los mandos, que no les dan información y en ocasiones les sugieren que los
declaren muertos para que tengan acceso a una serie de prestaciones…
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