miércoles, 17 de junio de 2026

Billonario

 Por: Arturo Damm Arnal - La Razón de México

 Uno de los temas más infravaloradas en el mundo del análisis económico es el de la empresarialidad. Basta revisar los libros de introducción a la economía, desde el Economía de Paul Samuelson y William Nordhaus, hasta el Principios de Economía de N. Gregory Mankiw, para darnos cuenta.

Todos estos libros cuentan con capítulos dedicados a la microeconomía, y con apartados dedicados a los costos de producción de las empresas: costo fijo, variable y total; costo medio fijo, medio variable y medio total; costo marginal, todos ellos considerados tanto a corto como a largo plazo, así como con apartados dedicados a las estructuras de mercado: competencia, monopolio, oligopolio, etc., pero no cuentan (y basta revisar los índices analíticos para darnos cuenta), con capítulos dedicados a la empresarialidad. No a la empresa sino al empresario y su función esencial.

Hay una corriente del pensamiento económico, la Escuela Austriaca (Carl Menger, Eugen von Boehm-Bawerk, Ludwig von Mises, Friedrich August von Hayek, Israel Kirzner, Murray Rothbard, Hans-Hermann Hoppe, por citar a los más influyentes), que sí ha reconocido la importancia del empresario y la empresarialidad. Desafortunadamente no forma parte de la corriente principal del pensamiento económico. ¿Cuántos estudiantes de economía terminan la licenciatura sin haber oído hablar, no digamos sin haber estudiado, los dos libros más importantes sobre economía escritos hasta el momento: La acción humana, de Ludwig von Mises, y Hombre, economía y estado, de Murray Rothbard?

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