- La pregunta, entonces, no es si los fundamentos macroeconómicos resisten —resisten— sino si la consolidación fiscal alcanzará lo que la propia Moody’s considera necesario para estabilizar la deuda.
Enrique Quintana - El Financiero
Coordenadas
La rebaja que Moody’s anunció ayer a la calificación de la deuda mexicana —de Baa2 a Baa3, con cambio de perspectiva de negativa a estable— era el desenlace anticipado de un guion que el mercado venía leyendo desde hace meses.
La propia secuencia de eventos lo confirma: el 12 de mayo, S&P había cambiado a negativa su perspectiva sobre la nota mexicana en BBB en moneda extranjera; días después, analistas de Banamex advirtieron que ese movimiento allanaba el camino para una acción a la baja de Moody’s.
Cuando el comunicado de la calificadora salió ayer a las 14:35 horas, no había sorpresa que digerir, sino una expectativa que se materializaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario