Carlos Ramírez - El Independiente
La referencia ya realizada a la película Wag the dog es recurrente en sucesos públicos conflictivos que involucran al presidente Donald Trump. La razón es sencilla: el filme cuenta la historia de que asesores de la Casa Blanca contrataron a expertos en comunicación para distraer la atención nacional de presuntas acusaciones de abusos sexuales del presidente con infantes y la salida era fabricar una guerra con Albania.
El concepto de “wag the dog” se refiere a un juego de palabras que reinterpretan el tema de que el perro mueve la cola y se llega a la propuesta de comunicación política de que la cola debe mover al perro.
Existen –de modo natural– ya las primeras versiones de teoría de la conspiración que refieren el hecho de que el incidente del sábado 25 en el hotel donde se realizaba la cena de corresponsales de la Casa Blanca habría sido fabricado por operadores de comunicación para distraer la atención que se estaba centrando en el fracaso político de Trump en Irán, al asunto Epstein, a la caída ostensible de los porcentajes de aprobación y a la cercanía de las elecciones inminentes en noviembre para refrendar la mayoría demócrata a las dos cámaras o regresar el poder a los republicanos o cuando menos una de las dos.

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