Mirando al otro lado
Ricardo Pascoe - El Heraldo de México
El mejor ejemplo es el caso de la mujer de las piernas al aire en el Palacio Nacional. En primer lugar, sorprende la mujer misma, tan acomodada en el Palacio Nacional
A pesar de la propaganda oficial rebosante de optimismo, México está bajo asedio, interno y externo. Los frentes abiertos son muchos, los peligros también. El equipo gobernante es ciego a su realidad, creyendo todo lo que sus propagandistas les dicen. Y caen en su propia trampa: son los únicos que creen en sus versiones de la realidad.
El mejor ejemplo es el caso de la mujer de las piernas al aire en el Palacio Nacional. En primer lugar, sorprende la mujer misma, tan acomodada en el Palacio Nacional, con la mentalidad de la Emperatriz María Antonieta. El resto del mundo es insignificante ante su autoridad heredada, no prestada. Por supuesto que pensaba que estaba en casa, ¿por qué no, si el poder es suyo?
Para salvar la reputación de la casa presidencial, los propagandistas, prestos, inventaron una mentira: fue culpa de la Inteligencia Artificial, como todo el resto de los fenómenos molestos para el poder, como lo es el narcotráfico. Y llevaron, tranquilamente, la mentira a la Presidenta.
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