Joseph E. Stiglitz* / Especial para La Jornada
El presidente estadunidense Donald Trump ha atraído una ola de críticas por sus acciones en Venezuela, violaciones al derecho internacional, desdén por normas establecidas y amenazas contra otros países, incluso aliados, como Dinamarca y Canadá. En todo el mundo existe una palpable sensación de incertidumbre y premonición. Pero ya debería ser obvio que las cosas no terminarán bien, ni para Estados Unidos ni para el resto del mundo.
Nada de esto constituye una sorpresa para muchos en la izquierda. Todavía recordamos la advertencia de despedida del ex presidente Dwight Einsenhower, referente al surgimiento de un complejo industrial-militar a partir de la Segunda Guerra Mundial. Era inevitable que una nación cuyo gasto militar era igual al del resto del mundo combinado llegara con el tiempo a utilizar sus armas para dominar a otros.

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