Por: Isaac Katz - El Economista
Trump está encarrerado. Después de la intervención armada en Venezuela para capturar al sátrapa Nicolás Maduro y dejar la dictadura a cargo de los hermanos Rodríguez (Delcy, quien como vicepresidenta asumió la titularidad del Poder Ejecutivo, y Jorge, quien funge como presidente de la Asamblea Nacional), ha seguido con sus amenazas a diestra y siniestra, habiendo señalado en una entrevista al New York Times que “mi propia moralidad, mi propia conciencia es lo único que puede detenerme”.
Insiste en que Groenlandia sea incorporada a los Estados Unidos y que, si el gobierno danés no está dispuesto a venderle la isla, podría recurrir al uso de las fuerzas armadas para conquistarla. También le puso un “estate quieto” al presidente colombiano Gustavo Petro, al acusarlo de que no están haciendo lo suficiente para frenar la producción y tráfico de cocaína, amenazándolo con una intervención militar. Sobre Cuba señaló que la dictadura va a caer, que ya no recibirán petróleo ni dinero venezolano y les sugiere “llegar a un arreglo antes de que sea tarde”, sin especificar a qué se refiere. Por otra parte, le dijo a la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, que no aceptaría que desconozca al ganador de las recientes elecciones presidenciales, Nasry Asfura. Finalmente, respecto de México, aseveró que “hay qué hacer algo” porque los cárteles, y no la presidenta Claudia Sheinbaum, son los que gobiernan.
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