- La informalidad crece por pobreza y costos laborales, desplaza empleo formal, reduce productividad e ingresos fiscales, y exige políticas eficaces para frenar precarización y estancamiento.
Por: Federico Rubli Kaiser - El Economista
Urgen acciones eficaces para combatir la informalidad. Para concientizarnos más acerca de ello, es conveniente destacar algunos de los graves datos, causas y consecuencias.
Más del 50% de la población ocupada en nuestro país trabaja en la informalidad y se estima que el tamaño de ese sector es cercano al 25% del PIB. La causa es una multiplicidad de factores, destacando dos de ellos: 1) la pobreza, que determina una baja escolaridad que ocasiona que las personas no adquieran las habilidades y competencias necesarias para un empleo formal; son “inempleables”, por lo que escapan hacia trabajos precarios de autoempleo y comercio informal; 2) los costos de formalización laboral son elevados, sobre todo, para las pequeñas y medianas empresas. Además del aumento del salario mínimo, impactan los cambios recientes en prestaciones como el aumento de días de vacaciones y la reducción de la jornada laboral.
El ajuste de 13% al salario mínimo para este año afecta la estructura de costos de muchas empresas, y al no poder soportar el aumento salarial, la consecuencia es la reducción del empleo. Muchos de esos trabajadores despedidos recurren a la informalidad y muchas de esas empresas afectadas deciden cerrar y también mudarse a la informalidad. Por eso, en 2025 se observó una pérdida histórica del número de patrones afiliados al IMSS, registrando 25,667 empleadores desafiliados.
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