Por: Alberto Aguirre - El Economista
Ajeno a conflictos que involucran a su familia más cercana, Luis Antonio Ramírez Pineda nunca tuvo que responder por las acusaciones o indagatorias de las entidades financieras sobre sus hermanos.
Su salida de la dirección general de Nacional Financiera y Bancomext estaba decretada desde hace seis meses. La historia de su relevo revela las tensiones que se viven dentro del equipo económico del claudismo, motivados por la disputa de la subsecretaría vacante, a la que aspiraba Roberto Lazzeri y a la que finalmente llegó María del Carmen Bonilla.
Al igual que Ramírez Pineda, a la llegada del secretario Edgar Amador a Palacio Nacional, Lazzeri había puesto a disposición de su nuevo jefe su cargo, como jefe de la Oficina del Secretario de Hacienda.
Su permanencia en la primera línea del equipo financiero de la presidenta Sheinbaum deber atribuirse –sin lugar a dudas—a la empresaria tapatía Altagracia Gómez Sierra, titular del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización de Empresas. Entre las prioridades de la administración federal está la consolidación de los Polos de Desarrollo del Bienestar y NAFIN-Bancomext tienen un papel esencial en este emprendimiento, pero también en el impulso a las mipymes y la expansión del Plan México.
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