Carlos Seoane - El Siglo de Torreón
En junio pasado, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) publicó su World Drug Report 2025, confirmando lo que en México hemos vivido con crudeza durante años: la droga ya no solo transita por el país. También se produce, se consume y, cada vez más, nos mata.
Tres sustancias destacan por su impacto en la seguridad y la salud pública: la metanfetamina, el fentanilo y la cocaína. Juntas conforman un triángulo perverso que alimenta la violencia, corrompe las instituciones y debilita la capacidad del Estado mexicano para proteger a su población.
Seguimos siendo uno de los principales centros de producción de metanfetamina a nivel mundial. A diferencia de las drogas tradicionales que requerían grandes cultivos, la metanfetamina puede fabricarse en laboratorios clandestinos, lo que reduce costos y riesgos para los cárteles.
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