Viri Ríos - Milenio
Morena llegó al poder con la promesa de transformar las reglas del juego, y en buena medida la reducción dramática en la pobreza muestra que lo está haciendo. Sin embargo, el nuevo modelo económico que promueve el gobierno no está exento de errores ni de riesgos.
Tres aspectos me parecen especialmente preocupantes.
El primero, es una buena idea pero mal ejecutada. La propuesta de sustituir importaciones chinas con producción nacional es, en principio, deseable. Sin embargo, se está implementando sin demandas ambiciosas para los empresarios beneficiarios.
En el marco del Plan México, se han impuesto aranceles a productos chinos para que empresarios mexicanos asuman su producción. El problema es que no se les exige que alcancen estándares de calidad equivalentes, ni se establecen objetivos con plazos y consecuencias –como la eliminación de aranceles– en caso de incumplimiento. En la práctica, se está cometiendo el mismo error que condenó al fracaso a la política industrial de los años sesenta.
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