Rolando Cordera Campos - Periódico La Jornada
El martes pasado fui invitado a participar en un conversatorio organizado por la Facultad de Economía de la UNAM en torno a Vietnam y una nueva era de desarrollo; los contertulios fuimos el embajador de ese país, Nguyen Van Hai; la directora de nuestra facultad, Lorena Rodríguez, y los colegas y amigos Dong Nguyen Huu y Clemente Ruiz; conversatorio al que habría asistido con interés y gusto el querido amigo Eugenio Anguiano Roch, fallecido recientemente. Eugenio fue miembro fundador del Grupo Nuevo Curso de Desarrollo, luego de una larga y fructífera carrera como servidor público, embajador y académico respetado y querido por colegas y discípulos. Eugenio fue nuestro primer embajador en China (1972). Querido amigo, reconocido pensador sobre México y la globalidad, lo extrañamos ya y recordaremos como colega, amigo, compañero afectuoso.
El de Vietnam ha sido un pueblo combativo y ejemplar, ingenioso y valeroso; toda una lección de hacer historia y construir el desarrollo. De haber sido un país que después de su desigual guerra con Estados Unidos parecía no tener mayor futuro, fue capaz de diseñar y poner en acto estrategias y políticas transformadoras que lo han vuelto un caso singular: “Ser una nación que ha experimentado la segunda mayor tasa de crecimiento económico mundial, después de China en los últimos 25 años: 7.2 por ciento anual; con una característica singular sobresaliente: creciente equidad”. (Mauricio de Maria y Campos, “Vietnam lanza una industria automotriz nacional con futuro ¿Y México?”, El Financiero, 5/3/2019).

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