Joseph E. Stiglitz, Especial para La Jornada
▲ A pesar de sus bravatas y del apoyo de sus simpatizantes que quieren crear realidades alternativas, el futuro presidente Donald Trump no puede cancelar las leyes de la aritmética. Foto Afp y Ap
Mucho se ha especulado sobre el caos que tal vez espere (o no) a Estados Unidos y al mundo tras la asunción al cargo el 20 de enero del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. Nadie sabe hasta qué punto su agenda declarada es real y hasta qué punto es postureo político para su base de simpatizantes, una demostración de poder para sus enemigos o parte de una estrategia de negociación con el Congreso y diversos amigos y adversarios extranjeros. Pero a pesar de sus bravatas y de sus devotos que quieren crear realidades alternativas, Trump no puede cancelar las leyes de la aritmética, por más que lo intente en las próximas semanas, cuando el gobierno alcance el límite de deuda federal.
El déficit público es la diferencia entre los ingresos y los egresos anuales, y la deuda nacional es la suma de los déficits pasados. Estos hechos tienen implicaciones políticas reales, porque en Estados Unidos la deuda no puede crecer más allá de cierto límite establecido por ley. El 28 de diciembre, Janet Yellen, secretaria del Tesoro saliente, anunció (https://n.pr/4aeUAtK) en forma oficial que se llegaría a ese límite entre el 14 y el 23 de enero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario