- Las conferencias matutinas de la presidenta son mucho más ágiles y acotadas que las de su predecesor, y prima el énfasis informativo sobre el discursivo
Jorge Zepeda Patterson - El País
Las banderas y los principios ideológicos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum podrán ser los mismos, pero la primera semana de mañaneras arroja interesantes pistas de los contrastes en forma y fondo entre ambos mandatarios.
Habrá tiempo para valorar el contenido y el alcance de cada una de las estrategias y políticas públicas que se han presentado en esta semana; se requeriría un análisis puntual de cada una de ellas. Ahora solo abordaría las diferencias sustanciales en la manera en que uno y otra eligieron para relacionarse con el resto de la nación. Y, en ese sentido, las mañaneras constituyen un escaparate significativo.
De entrada, las diferencias de forma. Hay un esfuerzo deliberado para hacerlas más ágiles y acotadas: una duración de hora y media (7.30 a 9.00), en lugar de las largas sesiones abiertas que se extendían entre dos y media a tres horas.

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