- La demócrata ha evitado dar ruedas de prensa, pero ha decidido asumir riesgos con las entrevistas para llegar a más potenciales votantes
Kamala Harris, este lunes, camino del Air Force Two en la base de Andrews (Maryland), para viajar a Nueva York. EVELYN HOCKSTEIN (REUTERS)
Miguel Jiménez - Washington - El País
Las entrevistas de los candidatos presidenciales al programa 60 minutes están casi tan arraigadas en la tradición electoral estadounidense como los debates, desde que en 1968 el republicano Richard Nixon y el demócrata Hubert Humphrey se sentasen antes los periodistas de la CBS. Este año, sin embargo, Donald Trump dio plantón a la cadena después de haber aceptado inicialmente la entrevista. Sí que la concedió Kamala Harris. La candidata demócrata, que tardó 39 días en responder cara a cara a un medio de comunicación desde que fue designada para sustituir a Joe Biden, ha emprendido una ofensiva mediática para llegar a los electores. En la entrevista de este lunes, Harris dijo que no se sentaría con el ruso Vladímir Putin a negociar la paz en Ucrania sin representación del Gobierno de Kiev. También aseguró que no solo tiene una pistola, sino que la ha disparado.
Harris, además, concedió otra al podcast Call Her Daddy, uno de los más populares de Estados Unidos, que se emitió el domingo. Este martes tiene programadas apariciones en The View, de la ABC, y The Late Show, en la CBS. Además, participará en un foro de Univisión dirigido a los votantes latinos el jueves en Las Vegas. Su candidato a vicepresidente, Tim Walz, apareció este lunes brevemente en la entrevista de la CBS y agendó también una aparición en Jimmy Kimmel Live!, de la ABC. Lo que no ha hecho Harris por ahora es dar una rueda de prensa, dentro de su peculiar estrategia mediática, que ha tratado hasta ahora de minimizar las posibilidades de un patinazo que le pase factura. Con las entrevistas, toma algo de riesgo controlado ante la necesidad de pelear por cada voto en una batalla muy reñida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario