Gerardo Esquivel - Milenio
En mis dos contribuciones previas me he referido a la magnitud y ubicación de la pobreza extrema en México. Ahora me referiré a la posibilidad de acabar con este flagelo. ¿Es factible? ¿Qué puede o debe hacerse? ¿Qué tipo de políticas públicas podrían funcionar en nuestro país? En esta columna y la siguiente trataré de responder a estas cuestiones.
Como he mencionado, la pobreza extrema por ingresos representaba en 2022 a 12.1 por ciento de la población (15.5 millones de mexicanos). La pobreza extrema multidimensional, al ser una definición más restrictiva, afecta solo a 7.1 por ciento de los mexicanos (9.1 millones de personas). La única forma de abandonar la pobreza extrema por ingresos es mediante aumentos en los ingresos de los hogares más pobres (ya sea laborales o de otro tipo), mientras que hay dos formas de salir de la pobreza extrema multidimensional: mediante el aumento de ingresos o a través de la reducción de carencias de acceso a derechos sociales (educación, salud, etcétera).
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