Carlos Ramírez - El Independiente
Si las elecciones presidenciales para definir al gobierno de 2024-2030 fueran el próximo domingo, sin duda que la senadora panista/no-el panista Xóchitl Gálvez sería altamente competitiva y quizá hasta ganadora. Sin embargo, los largos once meses que faltan para las elecciones constitucionales serán una tortura para la aspirante mediática porque los verdaderos obstáculos para su nominación y victoria no están en Palacio Nacional, sino al interior de las gelatinosa y no consolidada coalición opositora.
Las aduanas que tendrá que atravesar la candidata botarga han comenzado a desinflar expectativas. Los dirigentes del PRIANREDE fracasaron en su intentona de provocar un cisma en Movimiento Ciudadano y al parecer también fallaron en su objetivo de introducir una crisis interna en MC. Sin esta organización en una candidatura única operada por el PRIAN y el Partido de los Chuchos con 1% de tendencia de votos, la candidatura opositora carecería de viabilidad.

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