- Varios soldados uniformados le dispararon a civiles desarmados, entre ellos un estadounidense, y luego obstaculizaron la atención médica, según un un alto funcionario.
Una casa llena de agujeros de bala en una esquina de una calle en Nuevo Laredo donde cinco hombres jóvenes fueron asesinados por militares mexicanos.
Por Maria Abi-Habib y Galia García PalafoxPhotographs by Alejandro Cegarra - The New York Times
Maria Abi-Habib, corresponsal de The New York Times, y la periodista Galia García Palafox, viajaron a Nuevo Laredo, México, para reunirse con las familias de varios hombres que murieron a tiros por las fuerzas militares.
Gustavo Ángel Suárez Castillo, un ciudadano estadounidense de San Antonio, transportaba a seis amigos, incluidos dos hermanos, en su camioneta blanca con placas de Texas justo antes del amanecer, tras haber pasado la noche celebrando la noticia de que iba a ser padre. De repente, cuatro vehículos repletos de hombres armados comenzaron a perseguirlos y a dispararles.
La camioneta chocó y cuando los pasajeros salieron dando tumbos, según testimonios de los sobrevivientes a The New York Times, los hombres armados derribaron al suelo a varios de ellos y le dispararon a uno por la espalda. Uno de los sobrevivientes contó que vio a su hermano morir lentamente mientras los atacantes evitaban la llegada de los cuerpos médicos.

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