Orlando Delgado Selley - Periódico La Jornada
Las proyecciones económicas sobre el desempeño próximo de la economía mundial señalan que la pandemia dejará una huella duradera en la desigualdad, la pobreza y las finanzas públicas. Este panorama, además, se verá afectado por la decisión de la Reserva Federal (Fed) estadunidense de reducir sus compras de valores financieros en 15 mil millones de dólares mensuales. Esta decisión señala el inicio del fin del apoyo monetario de ese banco central derivado de la pandemia. Uno de los asuntos que marca el futuro económico es el incremento global de la deuda pública y privada, que creció 20 por ciento en 2020, alcanzando un valor casi igual al PIB mundial.
La manera en que muchos gobiernos trataron de contener los efectos más negativos de la pandemia fue con incrementos significativos del gasto público, aprovechando que las tasas de interés internacionales se mantenían en niveles bajos. La política fiscal se propuso apoyar el funcionamiento de empresas y hogares, proteger el empleo y, por supuesto, ampliar la capacidad de atención hospitalaria. Los bancos centrales, por su parte, intentaron mantener las tasas de interés nacionales en los menores niveles posibles, para contribuir a un entorno que facilitará contener la crisis y auspiciar una pronta recuperación.
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