- Sin su líder y fundador la posibilidad de una organización capaz de buscar un cambio real nunca habría existido
Jorge Zepeda Patterson - El País
El presidente de México en una caminata en Palacio Nacional. HECTOR VIVAS (GETTY IMAGES)Si entendemos al obradorismo como el movimiento político que busca un cambio de régimen para favorecer la agenda de los pobres y las agendas progresistas, me parece que Andrés Manuel López Obrador ha comenzado a ser un pasivo para su propia causa. Por supuesto, habría que reconocer que sin su líder y fundador la posibilidad de una organización capaz de buscar un cambio real nunca habría existido. Si bien es cierto que el triunfo en las elecciones de 2018 es resultado del malestar de las mayorías provocado por la corrupción y la ineptitud de los gobiernos del PRI y del PAN, tal malestar podría haberse diluido en otras expresiones, violentas incluso, si no hubiera sido por la voluntad indomable de este luchador tabasqueño, su carisma y sintonía con los sectores populares y su capacidad para agrupar tras su liderazgo la mayor parte de las corrientes progresistas y/o inconformes con el estado de cosas en el país.

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