Despertar en la IV República
José Agustín Ortiz Pinchetti - Periódico La Jornada
La historia contemporánea de México no puede ser narrada sin atender al liberalismo. En 1867 los liberales intentaron aplicar íntegro su programa de libertades políticas y económicas. Lograron la separación del Estado y la Iglesia pero fracasaron en sus otras metas porque la realidad social no puede ser modificada con el romanticismo progresista. No se puede detener la violencia ni lograr un crecimiento económico si la inestabilidad y el desequilibrio social se mantienen o aumentan.
Durante el porfiriato se aplicó a fondo el liberalismo económico. Se incrementó la inversión extranjera, hubo crecimiento, paz y estabilidad social, pero no hubo redistribución del ingreso y el liberalismo político desapareció del mapa. De hecho, la Constitución de 1857 quedó abolida. La crisis externa y la debilidad interna provocaron que las condiciones sociales y la falta de flexibilidad política llevaran otra vez al ciclo de rebelión versus dictadura en 1911.
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