Carlos Ramírez - Indicador Político
De 1920 a 2018, el país enfrentó veintiún procesos de sucesión presidencial desde el poder. De ellas, siete terminaron en fracaso porque el presidente saliente no pudo poner sucesor y en todas nunca existió el continuismo.
De hecho, en las últimas sucesiones –1994, 2000, 2006, 2012 y 2018– ya no funcionó el dedazo presidencial y los salientes carecieron de capacidad para hacer ganar al candidato de su partido.
A partir de las experiencias pasadas del México posrevolucionario, algunas lecciones pueden asumirse para entender posibilidades y limitaciones de la sucesión presidencial de 2024 que arrancó con tres años de anticipación:
No hay comentarios:
Publicar un comentario