- El reto del nuevo secretario de Hacienda es superar el ‘modus operandi’ presidencial, que decreta lo que ha de hacerse y no pocas veces pasando por encima de los expertos
Salvador Camarena - El País
Rogelio Ramirez de la O, en una foto de archivo MOISÉS PABLO / MOISÉS PABLODicen por ahí que toda persona solo busca una de tres cosas: fama, poder o dinero. La fórmula es groseramente reduccionista, pero acaso sirva para hacer aún más profunda la duda de por qué Rogelio Ramírez de la O aceptó el cargo de secretario de Hacienda justo ahora, a la mitad del emproblemado sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Ramírez de la O es respetado. Y se sabe que, gracias a su talento y trabajo, desde hace tiempo goza de una situación económica que podría calificarse como desahogada. Siempre se puede querer más fama o más dinero, pero no parece ser el caso de quien desde esta semana ocupa el despacho de Hacienda en Palacio Nacional.

No hay comentarios:
Publicar un comentario