Rolando Cordera Campos - El Financiero
La economía apenas cojea y su más que festejada recuperación queda sumergida en el pantano de la especulación y los despropósitos derivados de la pandemia y el colapso productivo. Nadie ni nada nos va a sacar de este embrollo, mucho menos los llamados a la buena voluntad y la urbanidad de los actores de la política y la economía que emite cada mañana el Presidente de la República.
Sin un jalón a la demanda nacional, decidido y sostenido, que es consumo e inversión y no magia infusa, el crecimiento económico, de darse, estará por debajo de sus ínfimos promedios históricos.
Éste debería ser el punto de partida del debate que sobre la economía debe tener el país pronto, antes de que los descalabros económicos y financieros se tornen tifones de descontento social que pongan contra la pared nuestras estabilidades, de por sí precarias.
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