Víctor M. Quintana S.* - Periódico La Jornada
El 17 de diciembre de 2018, la 73 Asamblea General de Naciones Unidas emitió la Declaración sobre los Derechos de los Campesinos y Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales. Cuando todo parecía conspirar contra la existencia de los campesinos; cuando va decreciendo el número relativo de productores rurales y se va avejentando la población que vive ahí, la Declaración no pudo ser más oportuna y a contracorriente, como los campesinos mismos. Es un grito profético para salvaguardar una forma de producción y vida que ahora se revela indispensable para salvar a esta barbarie disfrazada de civilización que nos devela la pandemia del Covid-19.
La Declaración consta de 28 artículos organizados en seis ejes: 1. Derecho a un nivel de vida adecuado, 2. Derecho a lasoberanía alimentaria, lucha contra el cambio climático y conservación de la biodiversidad, 3. Adopción de reformas agrarias estructurales y protección frente al acaparamiento de tierras, 4. Dere-cho a que las y los campesinos puedan conservar, utilizar, intercambiar o vender sus semillas, 5. Derecho a recibir una remuneración digna por sus cosechas y trabajo y 6. Derechos colectivos para contribuir a la justicia social sin ningún tipo de discriminación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario