Carlos M Urzúa - El Siglo de Torreón
En siglos pasados, el sainete era una pieza breve, mitad dramática y mitad jocosa, que se ofrecía para el entretenimiento del público en el intermedio de una función de teatro. Por desgracia hace décadas que los sainetes ya pasaron de moda en el ambiente teatral. Aunque para el muy grande regocijo del pueblo mexicano, como dirían nuestros antepasados una de la bienaventuranza con nos ha traído la Cuatroté es que los sainetes siguen vivitos y coleando en el escenario político actual.
Últimamente hemos presenciado varios de esos entremeses, pero en las últimas semanas el que se ha llevado las palmas, y que está a punto de concluir con una gran actuación final por parte de los senadores afines al régimen, es el relativo a la imperiosa necesidad de extinguir los fideicomisos públicos en aras de eliminar la corrupción que resta, ya poquísima, en el gobierno federal.
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