Rolando Cordera Campos - Periódico La Jornada
Los excesos verbales del Presidente, en los que incurre sobre todo en el prime time de la mañanera, han llevado a no pocos observadores y críticos a advertir de los peligros que se ciernen sobre nuestra no tan sólida democracia. Sin que se haya puesto sobre la mesa una iniciativa destinada a alterar la arquitectura alcanzada a lo largo de estos 30 años de vida política plural, sus dichos han alertado a no pocos.
Tales reacciones, en buena medida disímbolas, no pueden desdeñarse, tampoco sus autores deberían ser objeto de burla y escarnio por parte de quienes nos gobiernan. La respuesta pueril del doctor López-Gatell al ensayo de seis ex secretarios de Salud es muestra de esta actitud cultivada en la cumbre del poder constituido.
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