"El trato dado a Lozoya y todo el manejo mediático de su extradición y sus declaraciones hacen sospechar que el Fiscal, lejos de ser autónomo,…
José Javier romero Badillo - Sin Embargo

La justicia en este Gobierno es la de siempre. Foto: Cuartoscuro.
La llegada de Emilio Lozoya a México y la manera en la que la Fiscalía General de la República ha manejado el caso son una muestra de que nada ha cambiado en lo que toca al combate de la corrupción en México. Una vez más, lo que vemos es un caso ejemplar que se usa como supuesta muestra de que ahora sí se va a perseguir a los corruptos, al tiempo que sirve de instrumento de revancha política.
No digo que no se deba procesar a Lozoya y a todos los implicados en el caso Oderbrecht. Sin embargo, que creo solo se está usando la detención de Lozoya y sus declaraciones –que implican a sus otrora compañeros de campaña y, seguramente, cómplices– para simular con base en la pesca de peces gordos un combate a la corrupción que ni es sistemático, ni es imparcial, ni ataca las causas del fenómeno en México, las cuales son institucionales, por lo que forman parte de las reglas del juego del arreglo político mexicano desde la fundación del Estado.
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