- La inflación subyacente es la que capta el impacto en precios de la depreciación cambiaria y sobre ella no tiene influencia la política monetaria.
Yolanda Morales - El Economista

Con la decisión de llevar la tasa de fondeo a niveles no vistos desde el 2016, de 4.50%, y un comunicado más duro en el lenguaje, la Junta de Gobierno envía dos mensajes al mercado: la inflación al alza reduce el espacio a más flexibilización de la política monetaria y la economía necesita ahora una intervención decidida del banco central.
Así es como lo ve el director para América Latina de la consultoría Moody´s Analytics, Alfredo Coutiño.
“El argumento principal de la Junta de Gobierno es que se ha llegado al límite. La inflación general va a subir y bajar, como consecuencia de los efectos de la pandemia. Pero esa no es la referencia de la Junta. La que está empujando es la subyacente, y no se anticipa un choque extraordinario en el sistema de formación de precios que permita anticipar que bajará a 3% el objetivo”, subrayó.
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