Sergio Sarmiento - El Siglo de Torreón
“Hay muchas camas vacías, pero
muchos féretros llenos y muchas
familias enlutadas. Como la mía”.
ALEJANDRO HOPE
Después de una vida de trabajo, las
cosas se empezaron a complicar para Ángel de Paz. Este hombre de 66
años, residente de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, padecía de diabetes y hace dos años
empezó hemodiálisis. En enero perdió su
empleo en un despacho de abogados por la
crisis económica y por sus problemas de
salud. Logró mantener su servicio médico
gracias a que su esposa, maestra, tenía
ISSSTE, pero las cosas se complicaron la
semana pasada cuando exhibió síntomas
graves de COVID-19.
La pesadilla empezó desde el traslado
el jueves. A falta de una ambulancia pública, la familia tuvo que pagar 7 mil pesos
por un servicio privado y después lidió
con la burocracia para el ingreso al hospital. Corrió con suerte y finalmente fue admitido.
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