Los viejos hacen la guerra, los jóvenes luchan y mueren”. WINSTON CHURCHILL
Donald Trump afirmó el 3 de enero,
tras lanzar un ataque con drones
que mató al general iraní Qassem
Suleimani, “Tomamos esta acción anoche
para detener una guerra. No tomamos esta acción para empezar una guerra”.
La declaración buscaba justificar
por qué Trump, quien como candidato rechazó la posibilidad de involucrar a Estados Unidos en nuevas guerras, ahora asesinaba a un alto funcionario y militar iraní generando un enorme riesgo de conflicto.
Irán respondió al asesinato con un
ataque de misiles que alcanzaron bases
militares en Iraq, aparentemente sin generar bajas estadounidenses o iraquíes.
Un avión ucraniano se desplomó al despegar del aeropuerto de Teherán con la
muerte de 176 pasajeros y tripulantes, pero no hay pruebas de que haya sido derribado por un acto terrorista. La verdad es
que la decisión de asesinar al general Suleimani no parecía destinada a detener
ninguna guerra sino a provocar una.
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