- Israel y Hezbolá han jaleado la danza guerrera de Trump y Jamenei escenificada en Irak, pero Putin ya había mandado parar en Siria
La haka guerrera que han danzado desde el viernes el presidente Donald Trump y el líder supremo Alí Jamenei se ha escenificado finalmente con una especie de ataque preventivo iraní posterior al demoledor golpe estadounidense que segó la vida del general Qasem Soleimai, enemigo ‘número uno’ de Washington, de Israel y de los países suníes de Oriente Próximo.
A pesar de la retórica belicista de la “bofetada en la cara a Satán”, Jamenei y la cúpula de la República Islámica parecen haberse familiarizado con la narrativa de gestos del magnate inmobiliario asentado en la Casa Blanca. El lanzamiento de dos decenas de misiles tierra-tierra contra las bases iraquíes de Ain al Asad y Erbil, con destacada presencia militar norteamericana, evoca las ofensivas de represalia con un diluvio de Tomahawk ordenadas con gran alharaca por Trump en 2017 y 2018 contra sospechosos ataques químicos del régimen sirio.
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