El primer semestre del año el manejo de las finanzas públicas del sector público federal y del gobierno federal ha sido en extremo prudente. Pese a un entorno externo desfavorable la nueva administración ha mantenido el control del gasto público y ha compensado la caída de los ingresos petroleros, De esta manera, la promesa de no gastar más de lo que se tiene y el respeto a la autonomía del Banco de México se consolidan como las anclas básicas para la estabilidad macroeconómica.
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