
La región veracruzana de Colinas de Santa Fe se convirtió en el panteón de los cárteles y se han encontrado infinidad de restos humanos del crimen organizado. Especial / EL DIARIO
Noé Zavaleta
VERACRUZ, VER. (Apro).- En medio de la nada, donde no sopla el viento y el sol quema, en 36 hectáreas de dunas, caminos pedregosos, árboles y cactus, integrantes de Los Zetas, del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y de Gente Nueva, pero también policías estatales, convirtieron Colinas de Santa Fe en su holocausto veracruzano.
Todos esos grupos armados dejaron ahí 22 mil fragmentos óseos, cientos de cuerpos sin cabeza, huesos quemados y 298 cráneos, de 50 de los cuales no se ha podido obtener su ADN por el grado de deterioro que presentan. En ese campo fueron enterradas más de 300 personas en los últimos ocho años, periodo que abarca el sexenio del priista Javier Duarte de Ochoa y una fracción del panista-perredista Miguel Ángel Yunes Linares.
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