Carlos Ramírez - Indicador Político
En su estilo de capitalizar una crisis a favor de su imagen mediática, el canciller Marcelo Ebrard Casaubón abrió las dos únicas puertas del Estado mexicano para que se metieran dos invitados indeseables:
1.- La trasera: al señalar que el ataque en El Paso, Texas, fue un acto de terrorismo contra mexicanos, escaló una temática que involucra intereses estratégicos de seguridad nacional militar de los EE. UU. y ayudará a que el gobierno de Trump, como ya lo adelantó, pueda caracterizar a los cárteles mexicanos de “terroristas” y con ello meterse en México con todos sus aparatos militares de tropas, inteligencia y seguridad nacional, un viejo anhelo desde Reagan en los ochenta.
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