- El nuevo secretario del PD trata de relanzar al partido cosiendo las heridas y buscando aliados en los movimientos cívicos
Italia vivió hace dos años uno de los fenómenos políticos de auge y caída más sorprendentes que se recuerdan. Matteo Renzi, uno de los líderes más prometedores de la izquierda europea, subió tan rápido hacia el sol que terminó carbonizado. El vuelo, cristalizado en el fallido referéndum de diciembre de 2016, le costó al Partido Democrático (PD) una descomposición que terminó con la escisión de varias corrientes y el peor resultado de su historia en las pasadas elecciones. Tras varios meses de luchas internas, la militancia decidió volver a las viejas posiciones de izquierda y encargar ese giro al moderado gobernador de la región de Lazio, Nicola Zingaretti (Roma, 1965), que atiende en la sede del PD a cuatro periódicos (EL PAÍS, Financial Times, Wall Street Journal y The Guardian) para explicar su proyecto.
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