- China reactiva la legendaria Ruta de la Seda en su expansión del comercio
Cuenta el novelista y gran escritor de viajes inglés Colin Thubron que cuando el ferrocarril se expandía por Uzbekistán los perniciosos raíles tenían que esquivar la ciudad santa de Bujara y mantenerse a 16 kilómetros. La gente de la que un día fue la más secreta y fanática de las ciudades caravana, apuntalada en la firmeza de su desierto contra el tiempo y los cambios, dio por llamar al tren “el coche del diablo”. Bujara había sido un punto estratégico de la Ruta de la Seda, una red de caminos comerciales que hace dos milenios se fue extendiendo desde China hasta las puertas de Europa, atravesando Asia Central.
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