Guillermo Knochenhauer - El Financiero
Las “mañaneras” de López Obrador han sido, por más de sesenta ediciones en los primeros 100 días de su gobierno, el despliegue de una concepción ética de las reglas que según él, deberían regir, no sólo al gobierno y a los poderes públicos en general, sino a toda la sociedad.
El propósito reiterado del presidente es provocar cambios en los hábitos morales en los que se basa la conducta de cada uno al convivir como ciudadanos.
Incidir desde el poder público en la moral social, puede ser criticado como una intromisión en la privacidad del individuo, en sus creencias, sus pensamientos, sus emociones y sus sensaciones.
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