domingo, 10 de febrero de 2019

UNA TENTACIÓN DE ALTO RIESGO

  • Las políticas de expansión del gasto, bien sea con fines sociales o de inversión pública, no son anomalías populistas
El País
No es fácil dar con una definición exacta y explicativa de populismo, un término que hoy es más acusación política que categoría de partido. Por populismo se puede entender el rechazo o resistencia a la mediación de las instituciones políticas y, en consecuencia, la tendencia a ofrecer soluciones simples —en todos los sentidos del vocablo— a problemas complejos. La posición populista abarca tanto la presunción de una identidad nacional atacada desde fuera por los inmigrantes, con las adherencias racistas y que ello implica en los órdenes laboral y económico, como la presunción de que es sencillo acabar con la desigualdad y la injusticia identificando a los que están arriba como opresores de los de abajo. La cadena de causas que han propiciado el populismo, Trump, el Brexit o la proliferación de los partidos anti-inmigración en toda Europa ha sido expuesta con profusión: desigualdad agravada por la crisis financiera, bajo crecimiento y malas expectativas, déficit de cumplimiento de las promesa políticas, presión migratoria, temores viscerales a la pérdida de identidad...

No hay comentarios:

Publicar un comentario