Las definiciones geopolíticas del gobierno de Donald Trump en los próximos tres meses van a obligar a México a tomar una posición de confrontación contra la Casa Blanca. El problema radica en que Washington tiene muy claros sus intereses estratégicos y de seguridad nacional imperial con México, pero la diplomacia de Marcelo Ebrard tiene la esperanza de que Hillary Clinton sea la candidata en el 2020 e impida la reelección de Trump.
Ebrard no es visto con buenos ojos en la Casa Blanca porque tuvo un posicionamiento claro a favor de Hillary y llegó inclusive a grabar spots para difundirse en los EE. UU. pidiendo el voto para la candidata demócrata. Por ello el canciller mexicano ha visto muy complicada su gestión en la casa presidencial de Trump.
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