José Luis Martínez Campuzano - elEconomista.es
La desigualdad es una de las principales preocupaciones a escala mundial en estos momentos. Los académicos no se ponen de acuerdo sobre por qué aumenta y temen consecuencias que van desde el descenso de la confianza en el sistema y la erosión social hasta un crecimiento económico más moderado y frágil. La desigualdad, advierten también, puede perpetuarse en el tiempo al restar oportunidades para el desarrollo de los individuos y generar pobreza. Todos debemos luchar contra la desigualdad. El papel de los bancos puede ser relevante para combatirla, financiando un desarrollo sostenible e impulsando la prosperidad de las personas para que construyan un futuro mejor. La prosperidad de los clientes, que son el centro de la estrategia de los bancos, conlleva también su éxito empresarial.
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