Pedro Miguel - Periódico la Jornada
El periodo neoliberal destruyó el pacto social construido por los gobiernos posrevolucionarios. Bueno, malo o pésimo, con sus aciertos históricos, sus contradicciones y sus miserias inocultables, aquello funcionó hasta la penúltima década del siglo pasado, hizo posible la gobernabilidad, la movilidad social y el crecimiento económico. La arquitectura del desarrollo estabilizador descansaba sobre un Estado fuerte, una propiedad pública robusta, un régimen profundamente antidemocrático y la promoción de un sector social que fue con frecuencia terreno fértil para el surgimiento de cacicazgos, instrumentados a su vez por el régimen como mecanismos de control político.
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