- Al menos 50.000 personas se manifiestan en una nueva jornada de protestas en Francia con varios incidentes. Macron denuncia una "violencia extrema"
Silvia Ayuso -París - El País
El objetivo de los chalecos amarillos era claro: demostrar que pueden mantener el pulso con un Gobierno que sienten que sigue sin “entender” lo que le reclaman. La estrategia tampoco cambió: salir a las calles un sábado más, el octavo, para demostrar su fuerza. Pero el desafío era mayor en esta primera cita de 2019: tras la drástica caída de manifestantes en las últimas convocatorias, una participación contundente era clave para justificar la presión ante un Ejecutivo que ha vuelto a endurecer su tono y califica a los que insisten en continuar las protestas de “agitadores”. Miles de personas, visiblemente más que hace una semana, respondieron al llamamiento en una jornada en la que volvieron a registrarse choques violentos con la policía en varias ciudades, incluido un París mucho más movilizado que siete días atrás.
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