Sergio Sarmiento - El Siglo de Torreón
Los balances deben hacerse constantemente por la celeridad de los acontecimientos. Lo sucedido con Lydia Cacho, Ayotzinapa y la Guardia Civil pone al día las agendas sobre víctimas y rescata la relevancia de las relaciones cívico-militares.
En México hemos interiorizado la creencia de que tenemos derechos y se ha disparado el número de quienes se movilizan y organizan en torno a causas muy precisas; los problemas vienen cuando queremos defenderlos. El calvario vivido por Lydia Cacho y los 43 de Ayotzinapa, serviría para redactar una enciclopedia sobre el arsenal de triquiñuelas empleadas por las instituciones del Estado, para preservar la impunidad.
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