- El presidente tiene preferencia por los déspotas brutales en vez de por los aliados democráticos
Paul Krugman - El País
Después del tenso intercambio de palabras del martes entre Donald Trump y algunos líderes demócratas, parece bastante posible que el “tuitero en jefe” cierre el Gobierno en un intento de conseguir financiación para construir un muro en la frontera mexicana. Lo extraordinario de esta posibilidad es que el muro es una idea completamente estúpida. Aunque uno se oponga tajantemente a la inmigración, tanto si es legal como si no, gastarse decenas de miles de millones de dólares en una ostentosa barrera física no es una manera necesaria o eficaz de impedir que vengan los inmigrantes.
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