- Las semanas inaugurales de López Obrador son como el primer recorrido de un conductor en un coche rentado o ajeno: muchos acelerones y frenazos, y más de un sofocón del motor
Sin eliminatoria futbolera a la vista ni serie de Luis Miguel en la cartelera de Netflix, los mexicanos han convertido a los primeros días del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador en obsesivo tema de ocupación. No hay manera de escapar de la interminable polémica en los medios, en el transporte público o en las charlas familiares: ¿sabe el presidente lo que está haciendo?
El problema es que la pregunta tiene muchas respuestas. López Obrador tiene una idea clara de adonde quiere llegar (un país con menos pobreza, desigualdad, corrupción e inseguridad pública) pero apenas está descubriendo los límites y peculiaridades del vehículo en el que viajará, por no hablar de las incidencias que le esperan en el accidentado camino.
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