- El presidente francés anuncia tarde un giro social con consecuencias en la UE
La crisis de los chalecos amarillos tendrá un coste elevado para el presidente Emmanuel Macron, para Francia y para la UE. Las protestas de las clases medias empobrecidas plantea un desafío a las democracias liberales, ya sometidas al asedio de las fuerzas populistas pujantes. Sin ser un movimiento masivo y sin un programa coherente, con manifestaciones que han dejado paisajes de destrucción en París y otras ciudades, los chalecos amarillos han forzado un cambio en la política económica y en la lucha contra el cambio climático del gobierno democrático de una potencia europea. Los efectos van más allá de las fronteras francesas.
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