domingo, 9 de septiembre de 2018

RECESIÓN A LO GRANDE: CRÓNICA DE LOS 10 AÑOS QUE CAMBIARON EL MUNDO

  • El 15-S de 2008 fue la versión moderna del ‘crash’ del 29, y sus efectos persisten
Claudi Pérez - El País
El capitalismo sin quiebra es como el cristianismo sin infierno. La destrucción creativa que proporciona el verbo quebrar es una de las varitas mágicas del sistema: quiebran los individuos, quiebran las empresas, quiebran hasta los países y de esa manera se supone —se supone— que la economía se regenera, se purifica, expía sus pecados y es capaz de seguir adelante. Esa regla de oro vale para todos los agentes económicos. Con una sonora excepción: los grandes bancos, algo así como el aparato circulatorio de la economía global.

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