Leonardo Kourchenko - El Financiero
Se desató la histeria. Ante un equipo disfuncional de trabajo que operaba ya bajo parámetros de elevado desequilibrio, falta de estrategia, atención detallada, seguimiento a temas sensibles y la sensación permanente de pensar que su jefe es incapaz para desempeñar el cargo, ahora se elevarán controles al uso de teléfonos.
Lo que sabemos hasta ahora, o lo que se ha anunciado de forma muy discreta, es que se cambiarán los teléfonos celulares asignados al personal, se extremará la política de aislar celulares para evitar grabaciones y se considera, ante la sugerencia de un senador, la posibilidad de someter a todo el personal a detectores de mentiras.
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