- La democracia necesita una gestión estratégica de las crisis futuras. Tenemos que prepararnos para identificar las tendencias y anticipar las soluciones actuando antes de que sea demasiado tarde
La crisis de 2008 puso a prueba nuestros sistemas de prevención y gestión de este tipo de situaciones. La comisión del Congreso que investiga el origen de la crisis financiera y el rescate bancario ha dejado de manifiesto que falló casi todo lo que podía fallar. Los agentes políticos no dejan de agitarse ante la menor irritación, pero el sistema político en su conjunto es incapaz de identificar, anticiparse y gobernar crisis como la económico-financiera, la del euro, el Brexit y otras dinámicas de desintegración europea, la crisis migratoria, el agotamiento de nuestro modelo territorial o un sistema de pensiones difícilmente sostenible en su forma actual.
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